De cero a startup: Cómo acabé construyendo algo que la gente realmente usa

Todo empezó por inercia. No hubo un gran plan maestro, ni una visión disruptiva que me despertara a las 3 de la mañana. Estaba en cuarto de Ingeniería en Diseño Industrial y acababa de conseguir una beca de colaboración para desarrollar algo que ahora parece una locura: construir un dron desde cero – programación, diseño, fabricación, todo.

Pasaba los días entre clases, el taller y aprendiendo a programar sistemas PID para que dos motores se autocalibraran en un banco de pruebas. Era 2020, el mundo estaba cambiando y no tenía ni idea de que estaba a punto de embarcarme en un viaje que me llevaría de ser un estudiante obsesionado con la mecánica a cofundar y convertirme en CTO/CPO de una startup.

El giro inesperado: del dron al respirador

Entonces llegó el COVID. El proyecto del dron se paró en seco, pero el departamento decidió pivotar a algo urgente: desarrollar un respirador automático. No llegamos a tiempo para ayudar, pero terminamos el prototipo. Los profesores decidieron presentarlo a Spinoff, la competición de emprendimiento de la Universidad de Málaga.

Ese proyecto no llegó a nada comercialmente, pero me abrió la puerta al ecosistema emprendedor. A veces los “fracasos” son el mejor trampolín.

La idea del post-it de voz

Al año siguiente, mientras hacía el máster en Ingeniería Mecatrónica, recibí un email sobre el SUP (Startup Programme). Convencí a mi amigo Dani Garrido y a mi compañero (ahora socio) Álvaro Arrescurrenaga para apuntarnos con una idea que me parecía obvia:

“Cuando estudio, tengo que hacer post-its, pero son demasiado cortos y no puedo escribir todo. Estaría genial tener un post-it de voz.”

Así de simple. Así de ingenuo. Así empezó todo. Llamamos al proyecto Voicit – combinando “Voice” y “Post-it”. Desde el primer día, el nombre capturaba exactamente lo que queríamos construir.

El consejo que lo cambió todo

Nuestro mentor, Nacho Sánchez, nos dijo algo clave: “Si queréis ganar la competición, tenéis que pasaros a software.”

En ese momento no entendí del todo por qué, pero tenía razón. El hardware tiene enormes barreras de entrada, ciclos de desarrollo largos y para estudiantes sin capital, era prácticamente imposible.

Esa fue nuestra primera lección sobre timing y recursos.

Los pivotes: cada uno una lección

Lo curioso es que ningún pivote fue doloroso. Rápidamente entendimos que había que hacerlos para que la empresa tuviera sentido:

  1. Post-it de voz → Demasiado nicho
  2. Transcripción de entrevistas online → Demasiado general
  3. Enfoque en RRHH → El punto dulce

En Spinoff conocimos a Ramón Rubio y Álvaro Villacorta, que nos empujaron hacia Demium, una incubadora. Invertieron 100k€ y contratamos a nuestro primer programador y a una persona de marketing.

Construimos la primera versión de una aplicación para transcribir entrevistas online. Esto fue antes de ChatGPT, cuando la transcripción automática aún no estaba democratizada.

El stack: pragmatismo sobre perfección

Como CTO, mi filosofía siempre ha sido usar lo que funciona:

  • APIs de transcripción existentes (¿para qué reinventar la rueda?)
  • Cuando tocó, integramos APIs de OpenAI para generar informes
  • Mi background en ingeniería industrial + 9 meses como diseñador de producto me permitieron cuidar la UX/UI desde el principio

Lección aprendida: Los usuarios no se enamoran de tu stack tecnológico, se enamoran de que les soluciones el problema.

Lanzadera y el foco real

Entramos en Lanzadera, la aceleradora de Juan Roig, que también invirtió en nosotros. Pero el momento decisivo llegó en 2024, cuando uno de nuestros primeros clientes nos dijo:

“Oye, ahora sí que necesito un Voicit.”

Había visto el dolor real de crear informes de selección de personal. Por fin teníamos foco real.

Realidad actual: 2.5k MRR y subiendo

Hoy tenemos unos 50 clientes con 2-2.5k€ MRR. Suena modesto, ¿verdad? Pero cada euro representa un problema real solucionado para alguien real.

El mayor obstáculo ahora es vender el producto en su estado actual a empresas que nos den suficiente MRR. Es el clásico dilema: ¿mejoras el producto o sales a vender más de lo que tienes?

Como CTO/CPO, me siento cómodo en este rol dual porque toco negocio, clientes, producto… Mi formación en ingeniería me permite moverme entre todas estas áreas sin perder el hilo técnico.

El lado humano: equipo y aprendizajes

Ahora somos los 2 socios y un becario. Hemos llegado a ser 4 cuando levantamos la ronda, pero tuvimos que tomar decisiones difíciles. Gestionar un equipo es tan importante como gestionar el producto.

Hemos tenido más becarios y otro empleado durante un tiempo. Cada experiencia nos ha enseñado algo sobre liderazgo, cultura y sostenibilidad.

Las tres lecciones que más me han marcado

Si pudiera volver atrás y hablar con mi “yo” de cuando empezamos en el SUP, le diría tres cosas:

1. No tiene sentido hacer marketing de algo que no existe

No inviertas en marketing si no tienes nada. Suena obvio, pero es fácil caer en la trampa de querer hacer ruido antes de tener sustancia.

2. Foco, foco, foco

Claridad en qué haces, por qué lo haces y para quién. La dispersión es el enemigo silencioso de las startups.

3. El negocio es lo más importante

Si no hay negocio, no busques inversión. Reduce costes, valida el modelo, encuentra tracción real. No vale la pena perder meses persiguiendo inversión que solo te dará uno o dos meses más de vida sin haber resuelto lo fundamental.

¿Qué sigue?

Seguimos en las trincheras, peleando por crecer, aprendiendo cada día. El emprendimiento no es la montaña rusa glamurosa que venden en las conferencias. Es más como mi proyecto del dron: muchas horas en el taller, ajustes constantes y la satisfacción de ver que, poco a poco, las cosas empiezan a funcionar.

Voicit está ayudando a equipos de RRHH a crear mejores informes de selección. Cada día resolvemos problemas reales para personas reales. Y eso, francamente, se siente bastante bien.


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